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USM: Una investigación realizada por Raúl Vargas, estudiante de ingeniería civil electrónica de la Universidad Técnica Federico Santa María, demuestra estadísticamente porqué es conveniente comprar lámparas de ahorro energético, que a la larga benefician el bolsillo de los consumidores, aunque también tienen sus desventajas.
Alrededor de 240 ampolletas incandescentes y de ahorro energético dispuestas en fila sobre un banco de prueba, se encienden y apagan cronométricamente mientras Raúl Vargas, estudiante de Ingeniería Civil Electrónica de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), toma registro desde hace casi un año para posteriormente evaluar y comparar el desempeño, eficiencia y vida útil de cada una de ellas.
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“El enfoque inicial de este estudio era comparar en términos de eficiencia
energética las dos clases de bombillas, contrastando lo que algunas veces puede
decir el fabricante y dándole un toque más ingenieril a la información que
entrega el rotulado, que es muy básico y deja fuera muchas medidas que son muy
importantes para entender el funcionamiento”, dice el estudiante.
Sin embargo, a través del tiempo se fueron agregando otros hitos relevantes de
considerar, tales como el comportamiento de la lámpara a través del tiempo, el
análisis del contenido armónico en baja frecuencia, el análisis del ruido
electromagnético en radio frecuencias y el comportamiento de las mismas en el
actual régimen de reducción de voltaje.
Así, la base del estudio fue tomar las marcas más conocidas y consumidas del
mercado para someterlas a distintos ensayos. De ellas fueron seleccionadas: Philips, General Electric, Osram, Homeworks, Westinghouse (lámparas
fluorescentes compactas: “eficientes”) y General Electric, Eco Light y Philips (incandescentes: “filamento”).
“Hemos llegado a concluir que ciertos tipos de lámparas están muy por sobre su
nivel de vida. Un tipo particular de ampolleta que promete cuatro mil horas (4
años a 2,7 horas por día) en realidad funciona 5.400 horas, lo cual presentaría
un significativo ahorro económico para la dueña de casa, pues la tendrá
funcionando por más de cinco años”, comenta Vargas. El caso más notorio es el de
la lámpara General Electric de
20[W] (watts), la cual pasa de tener un costo de reemplazo de $349 a uno de
$176, cuenta.
Del mismo modo, el alumno destaca el ahorro en el consumo energético de las
mismas, pues la mayoría de las muestras que declaran una potencia de 15[W],
poseen una potencia cercana a los 13[W], “lo cual genera ahorros por términos
de consumo a largo plazo”, explica.
Con esto, asegura que “no queremos rebatir el rotulado, pero sí presentar las
ventajas y desventajas de usar este tipo de lámparas, ya que esto no es la
panacea como a veces la gente cree”. Así por ejemplo, Vargas dice que “si bien
las lámparas pierden parte de su flujo luminoso durante el tiempo de uso, esta
disminución es mayor en las eficientes que en las incandescentes. Lo anterior,
sumado a la demora que poseen las eficientes al estacionarse (en el peor de los
casos 20 minutos), hacen de ésta una alternativa poco útil orientada a ciertas
aplicaciones y necesidades del usuario”.
Del mismo modo, el joven explica que otra de las desventajas pasa por el tema
eléctrico, pues puede resultar bastante perjudicial para la red. “La parte
final del estudio hace un análisis de las señales eléctricas de cada tipo de
lámpara y a través del mismo se ha podido concluir que si comparamos una
cantidad de potencia en iluminación mediante lámparas incandescentes con una
cantidad menor de potencia en ampolletas eficientes, las segundas presentarían
mayor cantidad de pérdidas en distribución eléctrica, por concepto de armónicas
que anteriormente no existían”, plantea.
Así, el alumno explica que “esto quiere decir que si estas lámparas (de ahorro
energético) se empiezan a masificar mucho, podrían producir pérdidas
considerables en los sistemas de distribución”.
Otro de los puntos en contra de trabajar con lámparas fluorescentes compactas
son las emisiones electromagnéticas conducidas. Ello, pues “algunos tipos de
lámparas emiten ruido electromagnético en alta frecuencia, la cual
eventualmente podría causar interferencias en equipos sensibles (equipos
médicos, emisoras AM, etc.)”, comenta.
Por otro lado, considerando la reciente disminución del voltaje determinada por
el Gobierno para reducir los consumos eléctricos en los hogares, el estudio
concluyó que a diferencia de las ampolletas incandescentes, “con un voltaje
reducido algunos tipos de lámparas económicas son mucho más eficientes y por
ende dan mayor cantidad de luz por watt”.


