En octubre se cumplen 50 años de la primera exposición de este artista comprometido con el país y su arte, nacido en 1933 y lo festeja con un triple reconocimiento: es el invitado para representar a la Argentina en la 53º Bienal de Venecia, fue uno de los artistas homenajeados en arteBA y, en noviembre, inaugura una importante retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, curada por Franklin Pedrozo.
"La Bienal de Venecia es el gran mito en el campo del arte. La primera vez que la visité fue hace treinta años", cuenta Yuyo Noé a pocos días de llegar a esta gran fiesta del arte, pero esta vez como artista invitado para representar nuestro a país. "Me invadió una inmensa emoción y se me llenaron los ojos de lágrimas cuando Fabián Lebenglik me lo comunicó"

"Fue la Bienal quien te eligió", le contestó el curador designado por la Dirección General de Asuntos Culturales de Cancillería Argentina. Y es que las bases propuestas por Daniel Birnbaum, Curador General de la bienal, de origen sueco, son muy precisas: proximidad del proceso de producción, relación con artistas clave de otras generaciones y la exploración del dibujo y de la pintura.
"Para mí, lo más importante es que me eligieran por mi obra actual y, más aún, por mi obra futura ya que tuve que prepararla especialmente para el lugar. Sentí que me daban un cheque en blanco. Un voto de confianza,"comentó Yuyo entusiasmado.
El tamaño de la obra lo determinó Lebenglik teniendo en cuenta que el pabellón argentino está en el "Spazio Eventi" de la Librería Mondadori, a pocos pasos de la plaza San Marco, y que cuenta con una superficie expositiva de 300 metros cuadrados. Así fue como curador y artista aceptaron el desafío de crear dos grandes obras -de once metros cada una- enfrentadas entre sí.
"Como últimamente me estoy relacionando más con el dibujo y el detalle, el criterio de elaboración fue el de acumular fragmentos realizados en papel y montarlos sobre cinco grandes bastidores de 2,20 x 3 m para alcanzar el tamaño sugerido". A esta obra la llamó 'Nos estamos entendiendo', en ella aparece un ojo que mira al espectador. "Me encanta esa sensación de que la obra sea la que mira lo que la rodea".

La segunda obra se compone de formas irregulares, todas realizadas también en papel y montadas sobre elaboradísimos bastidores que respetan cada una de las formas. "En 'Estática velocidad', quise representar al mundo actual en el que todo ocurre tan rápidamente. Como la pintura es un arte estático, busqué pescar la realidad como cuando un fotógrafo deportivo congela el movimiento en el aire. En cada una de las quince formas irregulares hay un segundo inmortalizado de esa gran vorágine en la que vivimos.
"En definitiva, la obra completa: Red o Net, es la percepción
que tengo del mundo contemporáneo en el que, a pesar de lo globalizado que
está, lo local y lo pequeño se afirma, como pequeñas islas, frente a lo anónimo
y global. Es una obra que está en continuo movimiento, como el caos. Pero el
caos de lo imprevisible, un concepto que tiene que ver con la transformación
constante, con la creación y la creatividad que fluye.
Creo firmemente que hoy estamos frente a una gran crisis de imagen porque
justamente estamos invadidos por miles de ellas y 'Red' es la imagen del mundo
que necesitamos; una red que nos sostenga."
Para realizar esta monumental obra, Noé contó con la invalorable colaboración de Fabián Lopardo y su equipo de profesionales; con sus asistentes Elena Nieves y Cecilia Frankevich, con el espacio generosamente cedido por Gustavo Fernández en Central Park. Como el mismo Yuyo señaló: "sin ellos la obra hubiera sido otra".
Por Marcela Costa Peuser
Fuente: ArtealDía




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