La crisis económica obliga a hacer replanteamientos al arte
¿Acaso no es tiempo de volver a ver el arte con los ojos de la integridad
artística y del valor intrínseco de la obra antes que con los ojos de la codicia?,
es la pregunta de ahora.
Los artistas suelen decir que en épocas difíciles encuentran más musas de
provocación e innovación. Está por verse si para el arte estos serán tiempos de
crisis o de transformación.
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Hace poco la revista Contemporary daba cuenta de que hay galerías en Nueva York
que están afrontando el cierre y las revistas de arte están atrasando sus
salidas a los quioscos porque no tienen publicidad para financiarse.
Según el Centro de Futuro
Urbano, 2 000 organizaciones relacionadas con las artes están viviendo su
período más difícil en 30 años, mientras los museos hacen malabares para
mantener sus exhibiciones. Este amenaza con ser un invierno muy largo y muy
frío para las artes en Nueva York. Entre un 30 y 70 % de los presupuestos que
dependen de donaciones han sido cancelados.
“Serán unos tres o cuatro años de miseria para las artes de la ciudad, pero
quiero ser optimista y pensar que luego volveremos a levantarnos”, dijo el Director de Arte de la Galería Monkdogz, Bob Hogge.
Habrá muchas galerías que cerrarán sus puertas y los artistas perderán esta
plataforma, pero de esto no se habla mucho, Wall Street y la industria
automotriz lo acaparan todo.
Broadway bajará este fin de mes la cortina de más de una docena de sus obras de
teatro y sus musicales, entre ellos ‘Cabaret’, ‘El fanstama de la Ópera’ y ‘La
bella y la bestia’, que han permanecido por muchos años en cartelera.
Nueve ya apagaron las luces el domingo. “Al final del día sin galerías, sin
música, sin teatro esto será muy aburrido. Nueva York para un artista es el
sitio para visibilizarse”, reconoce Hogge.
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Consciente de las grandes concentraciones que logran las conferencias sobre
Wall Street y su volatilidad, un grupo de artistas y promotores culturales se
reunió en Inwood, en el norte de Manhattan, donde la ciudad recupera esa
atmósfera de barrio y donde la tienda de víveres se lleva muy bien con la
galería Two07.
Se juntaron para hablar de la crisis y de las inmejorables oportunidades que
esta brinda para darle una vuelta de tuerca a esto que, según Cenedella, se ha
convertido en una burbuja como la vivienda. “El mercado de arte también tiene
su burbuja y será la próxima en reventarse y a mí me gustaría ser el primero
que le pincha el alfiler”.
Según él, “el dinero, no el contenido, controla el arte. No se habla más del
artista ni del valor intrínseco de la obra, solo el 1% es sobre el artista y el
arte, el resto es promoción. Si un artista no es libre, el arte no es libre”.
Diógenes Abreu, artista y organizador comunitario, también ata el fin de la
burbuja de la vivienda a la del arte. “Es tiempo de replanteamientos. No es
verdad que por presentar mi obra en portafolio en el Museo de Arte Moderno me van a
permitir exhibir en esas paredes. Eso depende de con quién te llevas y cuál es
el círculo de poder que te rodea. Los curadores tienen más poder que los
artistas y que el arte mismo”.
Tim Rollins, artista y fundador de KOS (un grupo adolescentes que crea arte
visual basado en la literatura) acepta que el problema no son los artistas,
“nosotros sabemos cómo vivir en pobreza y hacer arte”, lo que le molesta es que
no se dan prioridades. “Tenemos que escoger: o estadios de béisbol o esferos
para nuestros estudiantes del sur del Bronx”.
Es hora de redefiniciones. “Crear, crear y crear, pero con responsabilidad e
integridad” es la respuesta, dice Hogge. Mientras Cenedella ve que es hora de
“poner límites al mercado del arte, que es uno de los menos regulados y más
corruptos. Pero hay una buena noticia: a los buenos artistas nadie los va a
parar”.
Fuente: elcomercio.com






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