|
Una vez más, el FBI ha decidido pedir la ayuda de la población a través de internet para cerrar una
operación. Los agentes han colgado en la red las imágenes de 300 obras de arte
que encontraron en 2006 en un piso de Nueva York cuando murió su dueño. Tras su
análisis, descubrieron que muchas de ellas eran robadas, por lo que ahora han
decidido colgar en su web las fotografías de las obras para poder encontrar a
los dueños reales de las obras, entre las que hay pinturas de Picasso o Boudin.
El mundo del arte vuelve a ofrecer una historia sorprendente. En esta ocasión,
las protagonistas son un total de 300 obras de arte, esculturas y pinturas de
artistas como Picasso, John
Singleton Copley, Alberto Giacometti, Giorgio
Morandi o Eugene Boudin, que se encuentran a la espera de que sus
dueños las reclamen.
|
El FBI las recuperó en 2006
en el domicilio de un ciudadano neoyorquino, William M.V. Kingsland. Cuando
éste murió, los agentes encontraron en su domicilio la tan especial colección
de obras de arte, compuesta por unas 300 piezas. Pero lo que más les sorprendió
no fue el gusto por el arte de Kingsland, sino que ningún heredero reclamó sus
propiedades.
Por ello, las sacaron a subasta y galerías de la talla de Christie's y Stair Galleries no
dudaron en comprar tan valioso tesoro. Pero cuando indagaron en las obras para
comprobar su procedencia, se percataron de que muchas de ellas habían sido
robadas en las décadas de 1960 y 1970. De hecho,, entre los lienzos recuperados
hay dos 'picassos' valorados en 30.000 dólares y que han sido robados en dos
ocasiones. Antes de que llegara a las manos de Kingsland, los cuadros fueron
sustraídos de una galería de arte de Nueva York en 1967.
|
El FBI comenzó las
investigaciones pertinentes para encontrar a los dueños de las obras, aunque el
gran número de las mismas hace muy difícil que puedan dar con sus dueños
reales. Por ello, han decidido colgar en Internet las fotografías de los
cuadros para que si alguien reconoce entre ellos alguno suyo que le fue robado,
se ponga en contacto con ellos para recuperarlo.
Kingsland fue tan reservado durante su vida que nadie pudo llegar a imaginarse
el secreto que ocultaba: un verdadero tesoro de valor incalculable. Era muy
conocido en los círculos neoyorquinos como gran conocedor del mundo del arte,
la literatura o la arquitectura, pero nadie llegó a conocerle profundamente. De
hecho, era tan reservado que muy pocas personas entraron alguna vez en su casa
e, incluso, entre sus amigos, siempre evitaba hablar sobre su vida pasada o su
familia.
La explicación a esta vida tan oculta se descubrió tras su muerte. Kingsland ni
siquiera era su verdadera identidad. Cuando nació recibió el nombre de Melvyn
Kohn y pasó los primeros años de su vida en el Bronx, antes de que cambiara su
nombre por el de William M.V. Kingsland, quizá para abrirse camino entre la
alta sociedad de Nueva York y hacerse uno de los coleccionistas de arte más
importantes.



Del.icio.us
Meneame
