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El Museo de Historia Alemán publica a partir de hoy en Internet la 'Colección Linz', la compilación privada de arte de Hitler engrosada por centenares de obras que fueron confiscadas por el Nacionalsocialismo entre los años treinta y 1945 en Alemania y en los países ocupados.
El Museo presenta en su página web un índice completo de las 4.371 piezas de arte propiedad de Hitler, entre lienzos, tapices, esculturas, muebles y porcelanas. Junto a las fotografías de cada una de las obras, se incluyen fichas que aportan una completa información de catálogo sobre ellas.
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Por primera vez, se pone a disposición del público un completo banco de datos
sobre la colección privada del dictador, que durante años coleccionó obras de
arte con la idea de montar un gran museo en la ciudad de Linz, su localidad
natal.
Entre las predilecciones del Führer destacan las pinturas de paisajes idílicos
de los viejos maestros y del movimiento romántico del siglo XIX, así como las
obras de autores alemanes y austríacos.
En el catálogo se encuentran obras de Rembrandt, Rubens, Canaletto y Franz
von Stuck, Tintoretto, Brueghel,
el Viejo y el Jóven, Cranach, Delacroix,
entre otros.
Con esta iniciativa, la Oficina
Federal para Cuestiones de Patrimonio Sin Resolver (BADV) confía obtener
nuevas pistas sobre el origen incierto de muchos de los objetos, que fueron
robados, confiscados o comprados en dudosas condiciones por el régimen nazi.
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Todavía hoy cerca de 1.700 obras de la 'Colección Linz' siguen siendo propiedad
del Estado alemán y se encuentran repartidas entre los museos estatales a la
espera de que nuevas pruebas identificadoras permitan su devolución a los
herederos de sus legítimos propietarios.
Los historiadores coinciden en que determinar el origen de las obras sigue
suponiendo un verdadero problema para la Administración, ya que muchas actas de
registro de compra se han perdido y es difícil comprobar las circunstancias en
que el régimen nacionalsocialista se hizo con las obras.
Pese a que los nazis practicaron numerosos expolios a los enemigos del Reich,
la mayoría a ricas familias judías, parece ser que el porcentaje de obras
robadas o expropiadas dentro de la 'Colección Linz' fue menor. Así, muchas de
las obras de Hitler fueron adquiridas en los mercados de arte, si bien, es de
suponer que esas compras -encargos especiales del Führer- no siempre fueron del
todo 'limpias'.
Fuente: EFE



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