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La serie de “Belleza emotiva” está compuesta por trabajos
realizados por la artista Mariana Gabor, entre 2007 y 2008, período en que compromete su trabajo con la
búsqueda de imágenes representativas de los modelos que impone el consumo
masivo en términos generales, pero puntualmente sobre los valores de belleza.
Para Gabor una cara linda es un rostro para redefinir. Garabatea, escribe, pinta
y reformula esa belleza que ella encuentra estéril. Abre un diálogo con esa
imagen particular que la hace sentirse desafiada y que ella encuentra sugerente
para su pintura. En todos sus trabajos elige representar mujeres o figuras
femeninas, y en muchas de sus obras se abre el juego a imágenes con
reminiscencias de infancia e inocencia.
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Para la noche de inauguración la artista invita a Nora Sarmoria a tocar en vivo
para acompañar la muestra con su música, la que Gabor encuentra reflejo, en parte,
del sentido de su obra.
Reseña de la muestra. Por Cecilia Casamajor /
LA NO CALMA ESCRUTADORA DE MARIANA GABOR – Mayo de 2008.
Definida por ella misma como NO CALMA, la pintura de Mariana Gabor nos enfrenta
a mujeres inquietantes, de mirada iniciática, dispuestas a hurgar, sin pedir
permiso, los rincones de la existencia. Sus cabezas aureoladas coronan
cuerpos-columnas de signo fálico, posibilidad de género que estalla con la
potencia asumida de resabios totémicos.
Las composiciones se sustentan en tramas espiraladas, circulares –Cubos,
Populismo- o en cruz –Palermo Hollywood, Todo me dice-, y generan la
sensualidad de un tiempo femenino, cósmico, que la pensadora Julia Kristeva describiera como centrado en la repetición y la eternidad, y en contrapunto con
la temporalidad maciza, sin fisuras y sin fugas del occidente hegemónico. La
sensación se acentúa cuando la artista superpone imágenes de diferente escala o
densidad matérica y las recalca con un trazo grueso, en una suerte de halo que
no es más que la cabeza del monigote infantil que habita muchos de sus cuadros.
Hay otros elementos evocadores de la niñez: pelotas rayadas, burbujas, cubos
multicolores de madera. Al reiterarse, junto con el recurso de la perspectiva
jerárquica, propician una lectura múltiple, hipertextual.
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Un cierto clima de inquietud e inconformismo es generado por la acidez de la
paleta, rica en la elaboración de blancos y grises pigmentados, así como en
contrapuntos de calidez y frialdad de un mismo color –Encinta-, logrados con la
mezcla de pigmentos fluorescentes.
Perteneciendo a una familia de mujeres artistas, Mariana se formó en el taller
de Carlos Gorriarena y completó sus estudios en la vieja Escuela Nacional de
Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”. Admiradora, entre otros, de Bacon, Basquiat y Dubuffet, es también
escultora y ceramista.
En los últimos años recorrió Europa, contactándose con artistas de diversas
tendencias y latitudes. Ha expuesto en Holanda, Francia, Alemania, Inglaterra y
Japón. También explora permanentemente el noroeste argentino: los valles
calchaquíes y la quebrada de Humahuaca, indagando en el acervo cultural de las
comunidades autóctonas. De ese contacto rescata la presencia tutelar del cardón
y el cromatismo vibrante de los tejidos altiplánicos. Siendo el primero
protagonista de algunas de sus obras –María se siente cardón-, los segundos se
le cuelan imperceptiblemente, ya que en la obra de Gabor todo está dicho con
fuerza pero con sutileza.
Hasta el 23 de Julio en Bacano, Armenia 1544 de la ciudad de Buenos Aires.



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