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El 30 de noviembre próximo, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA) deberá dejar su sede provisional del sexto piso del Correo Central para que se inicien las obras del Centro Cultural del Bicentenario. Y mientras que las obras de remodelación de su sede original (San Juan 350 Ciudad de Buenos Aires) siguen paralizadas desde enero sin que el sector oficial haya dado explicación alguna, no está definido adónde irán las 6000 obras de arte contemporáneo que integran su valioso patrimonio.
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El hecho alarma a la Asociación de Amigos del MAMBA, que presiden el empresario Cristiano Rattazzi y la coleccionista y mecenas Marion Helft. Pero no son los únicos indignados ante la situación: otros operadores culturales manifestaron la misma inquietud, fastidiados por las reiteradas promesas que, dicen, incumplió el Gobierno de la Ciudad durante casi una década.
La Asociación de Amigos reclamó al Gobierno porteño un espacio de 600 m2 , en estrictas condiciones de conservación y seguridad para alojar la colección pública de arte contemporáneo más importante del país, mientras se espera la conclusión de las obras del ambicioso Polo Cultural Sur, donado por Emilio Ambasz, en la sede de la calle San Juan. Según la entidad, “sólo se avanzó en un 4 % de las obras proyectadas, a pesar de que el Jefe de Gobierno, Jorge Telerman, había anunciado entre aplausos, en noviembre pasado, que el inicio y la continuidad de las obras eran un hecho”.
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“Los plazos son perentorios, y el comienzo de las obras del Centro Cultural del Bicentenario deja sin lugar de exhibición al MAMBA, y lo que es peor, sume en la incertidumbre el destino de su patrimonio”, advirtió Helft. La entidad que encabeza ya destinó u$s 30.000 para adaptar las reservas del edificio del Correo Central e iluminar las salas, pero “es más fácil trasladar personas que patrimonio, ya que el embalaje, la catalogación, los seguros y los traslados insumirán por lo menos un mes de trabajo planificado”, añadió Helft.
Otros miembros de la Asociación , como Miguel Santarelli o los galeristas Orly Benzacar y Alberto Sendrós hablaron de una situación de “emergencia, desidia, inacción y el riesgo de un efecto catastrófico para el patrimonio nacional”.
“Cuando todas las grandes capitales del mundo actualizan y amplían sus museos de arte contemporáneo por el flujo de visitantes, es inaudito que Buenos Aires postergue la concreción del museo que es la vidriera de la vitalidad de sus artistas”, señaló Ruth Benzacar, poniendo como ejemplos el MoMA (Nueva York) y el Museo Reina Sofía (Madrid).
La Subsecretaria de Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Nanny Arias Incollá, afirmó aseguró sin embargo, que luego de un relevamiento de los inmuebles de la ciudad se había presentado a la Directora del MAMBA, Laura Buccellato, varias opciones para trasladar el acervo, aunque éste tendría que ser separado, y evitó referirse a un espacio alternativo donde el museo pudiera funcionar. Entre los destinos posibles se encontrarían los 200 m2 del subsuelo de la Casa de Cultura (Av. de Mayo 525) y un pabellón reciclado, de similares medidas, en el edificio del ex Padelai, en Balcarce y Humberto I.
Por estos días, el MAMBA presenta sus dos últimas muestras en el palacio del Correo (Av. Corrientes 172 P 2° Ciudad de Buenos Aires).
En la foto: Orly Benzacar, Alberto Sendrós, Marion Helft y Miguel Santarelli.



